El Principio de Peter en acción

  Juan era un muchacho muy hábil que contratamos en una oportunidad en una empresa en la que me desempeñé como gerente general.  Desde el ingreso a la empresa hizo “Chick” con mi persona, con su jefe y compañeros, parecía que nos leía la mente en distintos asuntos lo que lo convirtió en una persona importante.  Rápidamente muchas de las nuevas tareas se las encargábamos a él quien las hacia con gran diligencia.

Cuando renuncio a la empresa un asistente contable senior Juan fue el candidato sugerido, su desempeño continuó siendo muy efectivo, en esta posición no tenia subalternos, solo el reportaba a la jefatura contable, sus aportes eran igualmente valiosos y genero gran valor a la posición desempeñada.

Un año después el contador se acogió a la pensión, dejaba atrás mas de veinte años de experiencia en la empresa siendo además un líder destacado.  A raíz de este cambio nos lanzamos a dar la posición a Juan, tomando en cuenta su exitoso pase a la posición de asistente contable senior. En esta posición Juan debería pasar a. tener más de cinco personas de reporte, dos mujeres y tres hombres de muy diversas edades.  Adicionalmente la operatividad que había caracterizado sus posiciones anteriores prácticamente se redujo a cero, ahora debía enfocarse en planificación, administrar indicadores y monitorear de cerca la gestión contable. Sus escenarios ahora eran diferentes, debía gestionar incertidumbre, lidiar con personas, etc.

Lamentablemente con el paso de los meses el equipo contable decayó en sus indicadores de clima organizacional y cada vez más observábamos a Juan haciendo micro gerencia.  El lamentable desenlace nos llevó a recibir de Juan la renuncia al puesto con lo cual perdimos una persona de gran potencial.

¿Que hicimos mal?, nos deslumbramos por su eficiencia y quisimos que la trasladase a cada nueva posición, sin pensar antes en desarrollarlo, por ejemplo formarlo en liderazgo, etc  

Muchas veces contratamos personas en la organización con las que hacemos “clic” muy rápidamente, nos “leen la mente” solemos decir, los promovemos sin pensar cuando esa es la forma más rápida de perder talento

Ricardo González Gómez www.gruposirve.com