Uno de los agentes motivadores que encontramos con frecuencia es el miedo. Cuando se dirige una organización con el miedo la gente no hace lo que realmente es capaz de hacer y lo trasmitirá así en la atención del cliente. A la gente no le gusta arriesgarse cuando se siente amenazada, cuando el enfoque es excesivo control.
Cuando el respeto y la confianza constituyen los elementos para dirigir a la gente ésta empieza a desarrollar todas sus capacidades reales, se siente motivada a “arriesgar” ante el entorno positivo que lo rodea, ese contagio se percibe al ingresar a esas organizaciones y le da gran valor al servicio al cliente al ser inspirador.