“Hay llamadas que cambian la perspectiva en un segundo. El jueves anterior recibí una de ellas de mi hija: acababa de tener una colisión de tránsito, su carro quedo en pérdida total, gracias a DIOS ella salio bien librada, con golpes, pero viva…! Un accidente nos recuerda, de la forma más cruda, que la estabilidad que damos por sentada es un regalo, no una garantía.”
“Nos acostumbramos tanto a que las cosas ‘funcionen’ —nuestra salud, nuestra familia, nuestros procesos— que olvidamos que el equilibrio requiere vigilancia y cuidado constante.”
“La vida, al igual que una empresa, suele avisarnos en silencio antes de un impacto. El problema es que solo aprendemos a escuchar cuando el ruido del choque es ensordecedor.”