La vida misma es enfrentarnos a la incertidumbre, la sensación de duda o desconocimiento acerca del futuro o de una situación cualquiera. En lo económico es la imposibilidad de prever con exactitud los resultados de ciertos acontecimientos debido a la presencia de factores imprevisibles, ejemplo; apenas ayer esperábamos el “apagón tributario” en Costa Rica como continuidad de la implementación de un nuevo sistema de gestión de impuestos y ayer nos damos cuenta de que ante una acción de una diputada el Tribunal Contencioso Administrativo y Civil de Hacienda decide detener el proceso.
En materia económica sea en lo personal, en la empresa, etc., la consideración de donde invertir y a que plazos se hace compleja en nuestro país. El B.C.C.R ha mantenido una lenta tendencia a reducir la tasa de política monetaria y la tasa básica pasiva, muy contrario a como si lo hizo en 2022, ante la subida vertiginosa del tipo de cambio. Independientemente de esos hechos en el análisis de inversión, sea en proyectos o para colocar recursos de tu asociación solidarista, comité de Cruz Roja, cooperativa, o a nivel personal tenemos algunos elementos que deben estar en observación permanente. El turismo, fuente principal de ingresos ha dejado de crecer, esta a la expectativa de un segundo semestre para ver si su tendencia mejora, no obstante, parece que no están viendo con los ojos de seguridad de otrora a nuestro país y eso sin duda afecta el mediano plazo. La producción agrícola esta deprimida lo que implica desempleo en una actividad difícil de transformar fácilmente. Por último, el tema de fondo sobre los aranceles que ha puesto en la discusión consideraciones sobre facilidades de acceso a productos agrícolas, etc. ponen mas elementos que dificultan la claridad sobre el futuro.